Tips para construir un lazo cariñoso y seguro entre tu hijo y tu perro
Reunión en familia
Las
reuniones en casa de algún familiar son fuente de buenos recuerdos para
muchos. El perro de nuestro familiar
puede no disfrutar de estos eventos tanto como el resto de la familia. El ruido, la confusión y los cambios en la
rutina son estresantes para los perros.
Incluso una mascota normalmente dócil y calmada, puede alterarse tanto
como para morder a alguien bajo circunstancias extremas en una reunión familiar
bulliciosa. La supervisión puede no ser
buena si cada adulto piensa que otro está cuidando a los niños. Los niños son las víctimas más comunes de las
mordidas de perros en este tipo de situaciones.
- Pon al perro en
su canasta con un hueso o su juguete masticable preferido, durante los momentos
más agitados – la llegada y retirada de invitados así como durante la
preparación de la cena y el momento de servirla.
- Asigna un adulto
que se encargue del perro., observarlo por señales de estrés y protegerlo de
atención no deseada por parte de los niños.
- Asigna un adulto
que supervise a cada bebé o niño pequeño como única tarea.
- Si tienes muchos
perros, considera ponerlos en su perrera, canasta o mantenerlos en otro cuarto
durante las reuniones prolongadas.
Siempre Supervísalos
S
Conocimientos para la niñera
Ahora que tu bebé
ya tiene una rutina, tal vez quieras una noche de diversión fuera. Cuando hayas escogido a la niñera, querrás
asegurarte que sepa las reglas de tu casa.
Lo ideal sería que el perro se esté en su canasta mientras la niñera
está ahí, pero si esto no es posible, entonces asegúrate de dejar las “Reglas a
seguir en casa” pegadas en el refrigerador:
- Los niños nunca se dejan solos con el perro ni por un segundo.
- Para lograr que el perro obedezca, la niñera deberá usar premios
en lugar de la fuerza.

- El perro no debe ser molestado mientras come, duerme mastica algo
o en su lugar especial.
- Los niños no pueden jugar con el perro mientras los papás no estén
en casa.
- La niñera debe conocer el lenguaje corporal del perro, para estar
alerta.
¡Nuestra familia está creciendo!
Antes de la llegada del bebé
Una mancha juguetona, una
huella errante, un forcejeo gentil... las acciones caninas que se ven tan
lindas, ahora pueden ser de preocupación con la llegada de un bebé.
Antes de la llegada del
bebé es el mejor tiempo para familiarizar al perro con el comportamiento
apropiado y las rutinas para que no sea castigado, aislado confundido
después. Crearle un lugar cómodo – tal
vez una canasta y enseñarle a quererla.
Inculcarle habilidades de obediencia, usando muchos premios comestibles
para que el perro disfrute la sesión.
Variar los períodos de
alimentación y caminatas, acostumbrará al perro a pasar más tiempo solo.
Tener una muñeca y
practicar algunas órdenes para mostrarle que tenemos las manos ocupadas. Premiarlo por sentarse y estar tranquilo al
lado de la muñeca.
Acostumbrar al perro a
caminar al lado de la carriola y comportarse calmadamente alrededor de otros
muebles infantiles tales como cuna, columpio y asientos.
Presentarle al perro los
sonidos de bebés, olores y muebles infantiles antes de que nuestro bebé llegue.
Llegada al hogar
¡El
gran día ha llegado! El perro percibirá que algo sucede y probablemente estará
ansioso. Haz que papá traiga a casa una
manta con la esencia del bebé y se la ponga a la muñeca; permite que el perro
investiga y prémialo por un buen comportamiento. Pídele a papá o a un amigo que canse al perro
con un ejercicio extenuante el día de la llegada de nuestro bebé. Mamá debe
entrar primero y saludar al perro mientras papá se queda afuera con el bebé.
Cuando
el perro esté tranquilo pueden meter al bebé e ir tirando algunos premios
alrededor de los pies de papá para que el perro los tome. Si el perro está muy emocionado – no lo
castigues- quítate de ahí y trabaja en que te obedezca con un premio comestible o ponlo en la canasta con un gran
hueso o croquetas.
Asegúrate
que todas las experiencias del perro para con el bebé sean positivas – ya que
el castigo podría resultar una agresión en contra del bebé.
El
perro tal vez tenga que observar al bebé desde su canasta por algunos
días. Tenle paciencia.
Siempre Superviasalo
Cuidado
con los Niños pequeños
Un
bebé que gatea o empieza a caminar puede convertirse en un ser muy interesante
para el perro. Además el bebé descubrirá
al perro y puede lastimar o asustar al perro por error. No se puede esperar que sepan como actuar ni
el bebé ni el perro uno cerca del otro.
No
permitas que los niños pequeños abracen, besen sigan o persigan a los perros,
tampoco que jalen el pelo, las orejas o la cola, y mucho menos se metan en su
canasta, casita o área de dormir.
Premia
al perro con comida por mantener un comportamiento tranquilo cerca del
bebé. Dale un lugar seguro para
esconderse del bebé. Mientras un niño
pequeño está interactuando con el perro, un adulto debe sostener al perro.
Los adultos deben
usar premios para desensibilizar al perro de las cosas que los niños pueden
hacer. Reconocer las señales de
advertencia del perro, tales como irse lejos, tener los ojos en “media luna”,
lamer y no están comiendo, bostezando cuando no están cansados, que se rasque
de repente, etc. Acomoda al perro en su lugar seguro, antes de que pueda
empezar a gruñir o golpear.
Niños en edad escolar
Los niños mayores pueden involucrarse en el cuidado y
entrenamiento de su perro. Un niño, que
tiene la edad suficiente para seguir instrucciones de manera confiable, puede
ayudar, bajo supervisión, a alimentar al perro y darle agua, una vez que los
papás le han enseñado al perro a sentarse y esperar.
Los niños pueden permitir que el perro salga de su
jaula o casa.
Se deben tener zonas separadas tanto para el niño como
para el perro, así cada uno puede buscar un lugar donde estar a salvo del
otro. Los niños deben aprender a “Ser un
árbol” (quedarse quietos) delante de un perro para evitar ser mordidos y así el
perro se aleje.
Los niños deben
evitar a perros extraños y a extraños con perros. Los papás deben aprender a leer el lenguaje
corporal del perro y enseñar a los niños cuándo saber si el perro es o no un
peligro, si no quiere ser molestado.
Evitar los juegos donde tanto perro como niños compitan por fuerza y velocidad. Incluso un niño de 3 años puede aprender a
ayudar con un entrenamiento sencillo.
Panphlet